Módulo 2 · Riesgos generales y su prevención · Lección 3 de 4
2.3 La carga de trabajo, la fatiga y la insatisfacción laboral
Llamamos carga de trabajo al conjunto de exigencias físicas y mentales a las que se ve sometida una persona a lo largo de su jornada. No es un concepto negativo por sí mismo: todo trabajo supone una carga. El problema aparece cuando esa carga excede de forma sostenida la capacidad de respuesta de quien la soporta, porque entonces deja de recuperarse entre jornada y jornada y se instala la fatiga.
La normativa española recoge esta idea en el artículo 15 de la Ley 31/1995 de Prevención de Riesgos Laborales, que obliga a adaptar el trabajo a la persona, en particular en lo que respecta a la concepción de los puestos, la elección de los equipos y los métodos de trabajo y de producción, con miras a atenuar el trabajo monótono y repetitivo.
Carga física y carga mental
La distinción entre ambas es metodológica: en la práctica se dan juntas y se influyen. Separarlas sirve para saber dónde intervenir.
La carga física
Se evalúa a partir del consumo energético que exige la tarea y del tipo de esfuerzo. Un esfuerzo estático —mantener una postura, sostener un peso sin moverlo— resulta más fatigante que uno dinámico de igual intensidad, porque la contracción sostenida comprime los vasos sanguíneos e impide que el músculo se irrigue. De ahí que estar de pie ocho horas sin desplazarse canse más que caminar esas mismas ocho horas.
La carga mental
Depende de la relación entre la cantidad y la complejidad de la información que hay que tratar y el tiempo del que se dispone para hacerlo. Se sobrecarga tanto por exceso como por defecto: la infracarga —tareas monótonas, repetitivas, sin contenido— produce fatiga y desmotivación con la misma eficacia que la sobrecarga.
Idea clave
La fatiga no se mide por lo que dura la jornada, sino por si hay recuperación suficiente entre una y la siguiente. Cuando la recuperación deja de producirse, la fatiga se vuelve crónica y sus efectos —irritabilidad, insomnio, errores, accidentes— dejan de desaparecer con el descanso del fin de semana.
La fatiga y sus manifestaciones
La fatiga es la respuesta natural del organismo a la carga. Se convierte en un problema preventivo cuando se cronifica. Conviene distinguir sus dos formas y reconocer los síntomas antes de que aparezca el accidente:
- Fatiga física. Disminución de la capacidad muscular, dolor localizado, temblor, torpeza en movimientos finos. Se recupera con descanso y cambio de postura.
- Fatiga mental. Lentitud de pensamiento, dificultad para concentrarse, errores de atención, sensación de cansancio que no cede al dormir. Es la que más se relaciona con los accidentes por descuido.
- Fatiga crónica. Cuando ninguna de las dos se recupera, se suman alteraciones del sueño, del carácter y del aparato digestivo, y aumenta el absentismo.
Vídeo: cómo reconocer la fatiga en tu puesto
La insatisfacción laboral
Es el grado de malestar que experimenta una persona con motivo de su trabajo. A diferencia de la fatiga, no se explica por la intensidad del esfuerzo sino por el contenido del puesto y por las condiciones en que se desempeña. Sus causas más habituales en el sector son cuatro:
- El contenido de la tarea. Trabajo repetitivo, sin variedad ni posibilidad de aplicar lo que se sabe.
- La falta de autonomía. No poder decidir el ritmo, el orden ni el método de trabajo.
- Las relaciones laborales. Conflictos no resueltos, falta de apoyo de mandos y compañeros, ambigüedad sobre lo que se espera de una.
- El reconocimiento y la retribución. Percepción de que el esfuerzo no se corresponde con lo que se recibe, incluidas las expectativas de promoción.
Sus consecuencias son medibles y afectan al centro tanto como a la persona: aumento del absentismo, mayor rotación, más errores y más accidentes, y deterioro de la calidad del servicio prestado. Por eso la insatisfacción se considera un riesgo psicosocial evaluable, no un asunto de carácter individual.
Medidas preventivas básicas
- Alternar tareas y posturas dentro de la jornada, evitando el estatismo prolongado.
- Introducir pausas cortas y frecuentes antes de que aparezca la fatiga, no después.
- Adecuar el ritmo y el volumen de trabajo a la capacidad real del puesto.
- Ampliar el contenido de las tareas y dar margen de decisión sobre el método.
- Clarificar funciones y canales para resolver conflictos.
- Evaluar los factores psicosociales con la misma seriedad que los físicos.
Comprueba que lo has cogido
Para seguir
En la siguiente lección, 2.4 Sistemas elementales de control de riesgos, veremos cómo se traducen estas medidas en actuaciones concretas sobre el foco, el medio y la persona, y cuál es el orden de prioridad que exige la normativa.
Última actualización del contenido: 2 de marzo de 2026 · Elaborado por el equipo docente de Forprocer · Notificar un error en esta lección